Mitologia

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Hace millones de años, incluso antes de las glaciaciones, recibimos la visita de seres de otro planeta; exploradores y curiosos buscaban otros mundos para así aumentar su conocimiento sobre otros ecosistemas del inmenso universo. En su primera toma de contacto toparon con el Neandertal y anotaron como primordial la riqueza mineral de la Tierra, la cual entre otras cosas, disponía de una enorme cantidad de agua y ricas betas de oro. En algunas cuevas prehistóricas aún existen huellas del paso de estos habitantes del espacio (las “focas” de Nerja son naves de reconocimiento dibujadas por Neandertales).

Pasado unos años estos seres sufrieron las terribles consecuencias de la explosión de una estrella vecina, las terribles radiaciones cambiaron por completo el clima de su planeta y los dejó casi sin reservas de agua. Tras numerosas pruebas fallidas, descubren que usando Oro en polvo esparcido por la atmósfera crean un escudo contra las potentes radiaciones restableciendo así el orden del sistema. ¿El problema?, al poco tiempo consumieron sus reservas y casi sin agua les sería imposible subsistir. ¿La solución?, volver a los mundos descubiertos años atrás para explotar sus recursos naturales.

La mejor posicionada, La Tierra, instauraron su primera base en el sur de la Península Ibérica, en las tierras que hoy conocemos como Doñana, nuestro mundo se encontraba en el último periodo de glaciación, mucho mejor para ellos, les facilitaba bastante la extracción de agua. El oro ya era otra historia, la enorme dificultad de su explotación causaba numerosas bajas alienígenas y esto provocó que entre sus filas sufrieran muchos actos de rebeldía hasta que se volvió insostenible.

Tras un gabinete de crisis decidieron actuar e intentar dominar las razas autóctonas para que realizaran los trabajos más peligrosos. En aquel momento el morador era el Neandertal, rudo y fuerte pero con poca inteligencia, muchos intentos fueron fallidos lo que obligó a un plan B; ingeniería genética, la ubicación elegida, el K2, los motivos principales; aislamiento, altitud y sobre todo la forma piramidal de la montaña, forma sagrada adorada por su cultura y base de toda su arquitectura.

El primer resultado satisfactorio parecía todo un éxito, más fuerte que el Neandertal y mucho más inteligente, lo suficiente como para explotar sin problemas las duras minas, pero… tenían un punto débil, eran seres tercos y rebeldes y una vez se negaban a colaborar la única solución era eliminar al sujeto.

Al principio era de vez en cuando, pero en el tramo final el exterminio fue en masa originando numerosos motines en los que algunos individuos huyeron refugiándose en la cuna que los vio nacer, la cordillera del Himalaya. Algunos aún hoy sobreviven, su leyenda sigue viva en la zona, quizás os suene el nombre, Yeti.

Tras este nuevo fiasco pasaron al plan C; un plan arriesgado pero que no podía fallar a pesar del desacuerdo de muchos de ellos por el temor a lo desconocido. Extrajeron un óvulo de Yeti e introdujeron un esperma modificado de alíen para que fueran compatibles, y entonces… se obró el milagro, nació el primer ser humano, tras comprobar la validez para el trabajo crearon a la mujer y así fomentar la reproducción natural de la especie. Tras varios miles de años la extracción dejó de ser necesaria gracias al cese de los efectos de la explosión de la estrella vecina. Era la hora de plegar velas, tan solo un “pequeño” problema, el hombre.

Tras diversos debates entre los que se incluían el exterminio del ser humano, finalmente por el buen trabajo y nobleza demostrada optaron por indultarnos dándonos así una oportunidad.

Nos enseñaron antes de partir lo justo como para ser autosuficientes, tan solo quedaba el lugar de origen de nuestra civilización, decidieron postrarnos entre el Tigris y el Éufrates (Sumerios), el nombre elegido para nuestra primer poblado, Uruk.

Mientras, la ciudad base extraterrestre así como las minas de oro fueron destruidas y abandonadas, tras la última glaciación esta quedó totalmente bajo las aguas, hoy la llamamos Atlántida.

Llegó el momento de abandonar el planeta, la lógica hizo que los primeros Homo Sapiens en libertad crearan su propia historia dando nombre a sus padres y situándolos a la altura de Dioses.

Los Sumerios los llamaron Annunakis, los dioses serpientes, reptilianos que bajaron de las estrellas, dejando su legado escrito en las famosas tablillas descubiertas por Jules Oppert en 1869.

Tras un largo periodo los Annunakis llegaron a sentir añoranza por los humanos, sí, como creadores se sintieron responsables de sus criaturas y para darles más diversidad crearon nuevas razas y enriquecerles de esa forma la Tierra.

En Nibiru, planeta origen de los aliens, construyeron escuelas para formar a las nuevas razas, enseñándoles en todas las artes, entre las principales, la arquitectura. Todos fueron enviados en parejas exactas, hombre y mujer cual arca de Noé y depositados en distintos puntos de nuestro globo azul. Con ellos viajó un importante legado, regalo de nuestros creadores por nuestra lealtad, la sangre original, la del primer ser humano perfecto, escondida y protegida en la ciudad primigenia de La Atlántida.

Tres civilizaciones recibieron parte del mapa para llegar hasta semejante tesoro, Mayas, Egipcios y Harappa fueron los elegidos para custodiar las tres piezas que desvelan el paradero de la ciudad perdida.

El tesoro guarda un apreciado poder, el gen no evolucionado, molde perfecto, llave para la gran longevidad, la edad tope de “fábrica”, quien lo obtenga vivirá hasta los mil años.

Estos tres pueblos elegidos para proteger dichas piezas y recordar a sus dioses construyeron pirámides con ayuda de sus “padres”, son tres las elegidas, Keops, La Danta y en el caso de los Harappa escogieron el K2 utilizando las antiguas galerías del laboratorio Anunnaki.

Cada mil años recibimos la visita de nuestros padres de las estrellas para reincorporar un equipo de guardianes creados en Nibiru, todos con el don de la gran longevidad para custodiar toda una vida perfecta las piezas de Oro que guían hasta La Atlántida. Hoy la verdad sería demasiado shock para una raza tan débil emocionalmente como la nuestra.

 

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