Cuento Chimplonitos

Cuento Chimplonitos

Erase una vez un planeta muy lejano del sistemas solar, tenía de nombre Chimplón. Ahí vivían los chimplonitos que eran unos extraterrestres muy feos; tenían la nariz como una patata, sus pelos eran verdes y sus orejas eran como las de un elefante. En ese planeta había más de diez chimplonitos; eran muy poquitos. Su gran deseo era visitar a los humanos para que le invitaran a una taza de té y unas cuantas galletas. Pero los chimplonitos tenían un nombre cada uno. Como eran muy poquitos se llamaban así: el más pequeño se llamaba Uno, el que le seguía Dos, el otro Tres, el otro Cuatro…y así hasta llegar a Diez. El número Diez era el más sabio, era el rey. Un día el número

Diez hizo una reunión y para avisarles siempre les decía esto:

¡Chimplonitos de este planeta, venid corriendo a mi habitación que nos atacan unos pulpos grandísimos!, ¡venid!, ¡rápido!

Cuando todos se habían reunido en su habitación, el rey empezó a hablar y dijo esto:

Queridos chimplonitos os he reunido aquí conmigo para decoros unas cuantas palabras.

El número Seis que era el más impaciente, levantó el brazo y dijo:

Pero señor rey, usted nos dijo que nos iban a atacar unos pulpos grandísimos.

El rey dijo gritando:

¡Pero te lo vas a creer! ¡Tonto! Bueno seguimos con nuestro asunto ¿o no? Os he llamado porque sabéis que nuestra gran ilusión es visitar La Tierra ¿no? Pues esta mañana encontré una nave….

Le interrumpió el número Dos diciendo:

¿De quién es esa nace?

El rey, Diez, muy enfadado dijo:

Pero número Dos ¡si todavía no he terminado de hablar! Bueno – dijo el rey-, vamos a seguir; esa nave era de mi tatarabuelo, el número Treve; está destrozada, pero yo creo que con vuestra ayuda la arreglaremos y así podremos ir a la Tierra.

Todos los chimplonitos corrían a donde estaba la nave. En unos días estos seres ya habían arreglado la nave y se lo dijeron al rey. Los chimplonitos y el rey montaron en la nave y emprendieron el viaje a La Tierra con la ilusión de bebe una taza de té y unas cuentas galletas.

Habían aterrizado en un descampado. Un poco asustados bajaron de la nave los diez chimplonitos. Andaban cuidadosamente por la hierba. Por ahí pasaba un rebaño de ovejas, todos los chimplonitos pegaban gritos y correteaban por todas partes, al ver las ovejas creían que eran monstruos. En unos segundos, nuestros amigos los chimplonitos subieron a la nave y emprendieron camino a su planeta. Chimplón, y se quedaron sin comer galletas y beber un poco de té.

Maria del Mar Pons Florido. 9 años.

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